Entre las muchas historias que se cruzan en la Banda de Dones de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana hay algunas especialmente significativas. Una de ellas es la de Sara Pérez Negre y Verónica Negre Pujante, hija y madre que comparten escenario dentro de esta formación que reúne a intérpretes de diferentes sociedades musicales del territorio. La historia de Sara Pérez y Verónica Negre refleja el espíritu de un proyecto que une generaciones y visibiliza el talento femenino en las sociedades musicales
Ambas forman parte del proyecto desde hace tres años. Sara recuerda que la iniciativa llegó a su banda a través de una convocatoria y que, desde el primer momento, a su madre le hizo especial ilusión participar. Finalmente decidieron presentarse juntas y fueron seleccionadas. Desde entonces, continúan formando parte de la Banda de Dones y esperan seguir haciéndolo durante muchos años más.
Para Sara, la existencia de proyectos como este sigue siendo importante. Aunque el papel de la mujer ha evolucionado mucho en la sociedad, considera necesario que continúen impulsándose iniciativas que contribuyan a visibilizar el talento femenino en todos los ámbitos culturales y artísticos.
En el caso de Verónica, la experiencia tiene también una dimensión profundamente personal. Participar en la Banda de Dones es, explica, un momento de felicidad y de energía, una oportunidad para compartir música con otras compañeras y para seguir creciendo como intérprete. Pero, sobre todo, destaca la emoción de poder vivir esta experiencia al lado de su hija.
La evolución del proyecto también ha sido notable desde que comenzaron a participar. Si en sus primeros años la formación realizaba tres conciertos por temporada, ahora la gira incluye cinco actuaciones, lo que permite tocar en más escenarios y reforzar la convivencia entre las participantes.
Para ambas, la Banda de Dones es mucho más que un conjunto musical: es un espacio de compañerismo, aprendizaje y encuentro entre mujeres de diferentes edades y trayectorias que comparten una misma pasión por la música.
Historias como la de Sara y Verónica muestran cómo este proyecto de la FSMCV no solo visibiliza el talento femenino en el movimiento bandístico valenciano, sino que también crea vínculos entre generaciones que encuentran en la música un lugar común para compartir experiencias.