El nuevo director de la Joven Banda Sinfónica de la FSMCV habla sobre el aniversario de la formación, el estreno de
The Creation
y una semana de convivencia con más de 80 jóvenes músicos
La Joven Banda Sinfónica de la FSMCV celebra este verano su 25.º aniversario con una gira especialmente ambiciosa. Más de 80 jóvenes músicos de toda la Comunitat Valenciana se reunirán durante una semana en Segorbe para trabajar un programa compuesto íntegramente por autores valencianos y protagonizado por el estreno absoluto de The Creation. Symphony nº 5, de Ferrer Ferran.
Al frente de la formación estará por primera vez Sergio Díaz García. Antes de la concentración y de los conciertos, hablamos con él sobre el reto de asumir la dirección de la JBS, el repertorio elegido, el trabajo con los compositores y todo lo que una experiencia de estas características puede dejar en sus participantes.
Asumes la dirección de la Joven Banda Sinfónica en el año de su 25.º aniversario. ¿Cómo afrontas este reto?
Lo afronto con mucha ilusión, pero también con el respeto y la responsabilidad que supone ponerse al frente de una formación con la trayectoria y el prestigio de la JBS. Durante estos años se ha convertido en un referente del movimiento bandístico valenciano y en una experiencia muy enriquecedora para muchos jóvenes que hoy desarrollan su carrera profesional.
Aunque el encuentro se concentre en apenas siete días, detrás hay meses de preparación y coordinación. El objetivo es que, cuando lleguen los músicos, podamos centrarnos en disfrutar haciendo música, crecer juntos y vivir una experiencia que deje un recuerdo especial.
¿Qué tiene de especial trabajar con más de 80 jóvenes músicos procedentes de toda la Comunitat Valenciana?
La intensidad con la que se vive todo el proceso. En pocos días conviven jóvenes procedentes de realidades muy diferentes, pero con un mismo objetivo y una enorme motivación por hacer música al máximo nivel.
Quiero ofrecerles una forma de trabajo exigente y organizada, cercana a la que encontrarán en un entorno profesional. También me gustaría que encontraran un espacio de confianza para aprender, compartir experiencias y crear vínculos. Muchas de las relaciones que nacen en proyectos así terminan acompañándoles durante toda su carrera.
¿Qué recorrido propone el programa de esta gira?
Desde el principio tuve claro que debía reflejar la riqueza, la calidad y la diversidad de la música escrita para banda por nuestros compositores.
El concierto se estructura en dos partes, cada una articulada alrededor de una gran obra sinfónica y precedida por un pasodoble. Comienza con Art i Cultura, de Iván Romero; continúa con el estreno absoluto de The Creation. Symphony nº 5, de Ferrer Ferran; sigue con Lo cant del valencià, de Pedro Sosa, y concluye con Third Symphony for Wind Orchestra: Jalupe, de Luis Serrano Alarcón. Además, reservaremos alguna sorpresa para el público.
Es un programa equilibrado entre obras de gran formato y piezas ligadas a nuestra identidad bandística, con momentos de gran intensidad y otros de carácter más cercano y festivo.
¿Qué representa estrenar una obra escrita expresamente para celebrar el aniversario de la JBS?
Es uno de los grandes acontecimientos de la gira. He estado en contacto con Ferrer Ferran y seguiremos trabajando con él durante toda la semana. Sus aportaciones serán fundamentales para entender la obra desde la propia génesis de su creación.
El reto estará en descubrirla, construirla y darle forma desde cero junto a los músicos. No existen referencias interpretativas previas, así que nuestra versión será la primera aproximación de la obra ante el público y podrá convertirse en un punto de referencia para futuras lecturas.
También trabajaréis directamente con otros compositores del programa.
Contaremos con Iván Romero y Luis Serrano Alarcón durante la preparación de sus respectivas obras. Su presencia será fundamental para el montaje y supondrá una experiencia pedagógica muy valiosa para los músicos.
La evolución del repertorio bandístico pasa por apostar por la nueva creación. Las instituciones y los directores tenemos la responsabilidad de apoyar nuevas composiciones que amplíen las posibilidades expresivas de la banda sinfónica.
¿Cuáles son los principales retos interpretativos del programa?
Es un repertorio muy exigente porque obliga a los músicos a desenvolverse en lenguajes diferentes y requiere un alto nivel técnico y musical.
Más allá de la dificultad individual de cada parte, el gran reto es conseguir que más de 80 músicos respiren juntos, escuchen al compañero y construyan un mismo discurso sonoro. Trabajaremos especialmente la calidad del sonido, el equilibrio entre secciones, el fraseo, la flexibilidad y la adaptación a diferentes estilos.
¿Qué importancia tiene la convivencia durante la concentración?
Es fundamental, porque la música no se construye únicamente durante los ensayos. La convivencia favorece la confianza, el compañerismo y el conocimiento mutuo, y todo eso termina reflejándose en la manera de tocar.
Compartir días de trabajo intenso, conversaciones y momentos de ocio genera una cohesión muy difícil de conseguir en otro tipo de proyectos. Esa combinación entre exigencia artística y convivencia es uno de los grandes valores de la JBS.
¿Qué esperas que se lleven los músicos cuando regresen a sus sociedades musicales?
Me gustaría que regresaran con nuevas experiencias, nuevas herramientas y la ilusión renovada de seguir creciendo dentro de sus agrupaciones.
Las sociedades musicales son el verdadero motor de nuestro movimiento bandístico. La JBS permite compartir formas de trabajar, conocer otras realidades y establecer vínculos entre músicos de distintas localidades. Todo ese aprendizaje puede volver después a cada sociedad musical y enriquecer su entorno más cercano.
El valor de una experiencia como esta no se mide solo en los conciertos, sino también en todo lo que permanece después: las relaciones creadas, los aprendizajes adquiridos y la motivación para seguir formando parte activa de nuestras bandas.