Xilxes impulsa un curso para reforzar la transmisión musical entre generaciones

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La música se transmite. Y en ese proceso, las sociedades musicales continúan siendo el centro de todo. Así lo ha demostrado la Unió Musical Santa Cecília de Xilxes con la organización del curso “Un día con Castelló Brass”, una iniciativa que ha reunido a alumnado y músicos de la banda en una experiencia compartida de formación, convivencia y aprendizaje colectivo.

La propuesta nació con un objetivo muy concreto: generar nuevos estímulos dentro de la propia sociedad musical y reforzar el vínculo entre generaciones a través de la música.

Tal y como explica el presidente de la entidad, Alberto Gómez, “siempre intentamos hacer cosas para motivar a nuestros integrantes, a los alumnos de la banda”, destacando además que el proyecto, impulsado por uno de los miembros del quinteto vinculado a Xilxes, supuso “una gran motivación para los alumnos”.

Una experiencia para salir de la rutina

El curso, organizado por el Ayuntamiento de Xilxes con la colaboración de la Unió Musical y Caja Rural de Xilxes, reunió a 34 participantes de entre 12 y 80 años, combinando alumnado de enseñanzas elementales y profesionales con músicos adultos de la propia banda.

Durante dos jornadas se desarrollaron sesiones técnicas, trabajo de ensemble y actividades centradas en la música de cámara, adaptando los contenidos a perfiles y niveles muy diferentes.

Pero más allá del contenido técnico, desde la sociedad musical destacan especialmente el impacto colectivo de la experiencia. “Nos ha hecho salir de la zona de confort”, afirma Alberto Gómez, quien considera que la iniciativa ha servido también para “activar a la sociedad musical como colectivo”.

Aprender desde la cercanía

Uno de los aspectos más valorados del curso fue precisamente el enfoque cercano planteado por Castelló Brass. Desde el quinteto insisten en que la intención no era juzgar el nivel del alumnado, sino reforzar aquello que ya hacen bien y aportar herramientas para seguir creciendo musicalmente.

Los integrantes del grupo subrayan además que este tipo de iniciativas deben entenderse como un complemento al trabajo que realizan durante todo el año las escuelas de música y sus docentes.

En ese sentido, el proyecto permitió ofrecer nuevas metodologías y perspectivas sin perder de vista la importancia del trabajo diario que sostienen las sociedades musicales en la formación de músicos.

La banda como espacio compartido

Uno de los elementos más destacados de la experiencia fue la convivencia entre generaciones. Jóvenes estudiantes y músicos adultos compartieron ensayos, clases y actuaciones dentro de un mismo entorno de aprendizaje.

Para Castelló Brass, este aspecto resume buena parte del sentido del proyecto: recordar que muchos músicos profesionales proceden precisamente de las bandas y escuelas de música de los pueblos.

“Somos músicos formados en escuelas y bandas de pueblo como ellos”, explican los integrantes del quinteto, reivindicando la banda como un espacio que va mucho más allá de la interpretación musical y que acaba funcionando también como una segunda familia.

Una iniciativa con continuidad

La experiencia concluyó con una audición final en el Teatro Municipal de Xilxes, donde el alumnado pudo mostrar el trabajo realizado durante el curso ante el público.

El balance ha sido tan positivo que la propia sociedad musical ya trabaja con la intención de repetir la iniciativa en futuras ediciones.

“Ha sido una experiencia fantástica, nos ha activado como sociedad y buscaremos repetirla el próximo año”, asegura Alberto Gómez.

Más allá del caso concreto de Xilxes, propuestas como esta vuelven a poner en valor el papel activo de las sociedades musicales como espacios capaces de generar proyectos propios, dinamizar su base social y mantener viva la transmisión del conocimiento musical entre generaciones.

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