Sergio Díaz García: una nueva mirada para la Joven Banda Sinfónica de la FSMCV

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Entrevistamos al nuevo director de la Joven Banda, ante una nueva etapa marcada por el compromiso y la pedagogía.

¿Cómo conociste el proyecto de la Jove Banda Simfònicay qué sabías de la formación antes de aplicar para ser su director?

Como músico que se ha formado y ha crecido en el seno de una de nuestras sociedades musicales, en mi caso, el Centro Instructivo de Arte y Cultura de la Vall d’Uixó, he tenido la suerte de seguir de cerca la trayectoria de la Jove Banda Simfònica de la FSMCV durante muchos años. Al principio, durante las primeras etapas de mis estudios, la contemplaba con el deseo de poder formar parte de ella. Más adelante, tuve la oportunidad de vivir esta experiencia en primera persona y guardo de ella excelentes recuerdos. Con el tiempo, he seguido acompañando su evolución, asistiendo a encuentros, viendo cómo trabaja la banda, respirando ese ambiente y disfrutando de la energía y las ganas de estos músicos en formación que, en muchos casos, ya son o están a punto de ser profesionales.

Sin duda, La Jove Banda Simfònica de la FSMCV es un proyecto singular dentro del panorama musical valenciano, al reunir a jóvenes músicos procedentes de diferentes sociedades musicales de todo nuestro territorio. Ese carácter abierto y colaborativo es un reflejo y un símbolo del talento, la diversidad y la excelencia que caracterizan al movimiento bandístico en nuestro territorio.

¿Por qué decidiste dar el paso de dirigir a la JBS? ¿Qué es lo que más te atrae del proyecto?

Debido a mi formación, la vertiente docente y pedagógica está siempre presente en mi forma de transmitir ideas y de expresarme. Esto hace que la dirección de la JBS encaje mucho con mi manera de entender la música y el papel de las bandas en nuestras sociedades musicales.

Considero que en nuestras bandas hay tres aspectos clave que hay que cuidar: el artístico, el formativo y el social. Los tres son imprescindibles y deben ir de la mano para un correcto funcionamiento y evolución de cualquier agrupación, y la JBS es un buen ejemplo de ello. A partir de ahí, me parece fundamental aprovechar al máximo el nivel técnico de sus integrantes con programas exigentes y de calidad, establecer rutinas y ritmos de trabajo propios de un entorno profesional y, al mismo tiempo, fomentar las conexiones personales junto a un buen ambiente de trabajo. Estos son los tres pilares que me gustaría que marcaran la temporada. El reto es conseguir todo ello y que el recuerdo de los participantes en esta temporada sea una experiencia enriquecedora y gratificante.

¿Qué representa para ti dirigir esta formación?

Dirigir esta formación representa para mí una gran responsabilidad, pero también un auténtico privilegio. Es la oportunidad de trabajar con jóvenes músicos con un nivel y una motivación excepcionales, y de acompañarlos en un momento muy importante de su desarrollo, tanto musical como personal.

Es también un espacio donde puedo unir mis inquietudes musicales, pedagógicas y personales, aportando no solo al crecimiento interpretativo de la banda, sino también a la creación de un ambiente de trabajo exigente, pero cercano y enriquecedor. Además, significa formar parte de un proyecto que refleja la esencia del movimiento bandístico valenciano: la colaboración entre sociedades musicales, el compromiso con la formación y la pasión compartida por la música. Todo ello hace que esta experiencia sea especialmente significativa para mí, tanto a nivel profesional como personal.

Además, esta experiencia tiene una parte pedagógica y social. ¿Qué esperas de la relación con las y los jóvenes músicos?

Como director y como docente, este curso en el Conservatorio Superior de Música Oscar Esplá de Alicante, tengo el privilegio de estar en contacto semanal con un alumnado de características muy similares a las de los músicos de la JBS y la verdad es que se consigue una relación muy fluida cuando todos trabajamos desde las ganas de alcanzar un objetivo común. Espero poder conseguir que se sientan ayudados, apoyados y que puedan encontrar en mi a alguien dispuesto a ayudarles en todo lo que esté en su mano, tanto a lo largo de esta temporada como en su desarrollo futuro.

¿Has pensado alguna pieza que te gustaría incluir en el repertorio de la próxima gira?

Me vais a permitir que, por ahora, no desvelemos ciertos detalles, dada la gran cantidad de compositores de calidad que tenemos en nuestro territorio. Lo que sí puedo adelantar es que la base del proyecto, como no puede ser de otra manera, será música escrita originalmente para banda sinfónica. Contaremos con obras de nuestros compositores de referencia, tanto de aquellos que ya no están como de autores contemporáneos. Tendrán cabida tanto jóvenes creadores como otros ya consolidados, que están aportando música de gran calidad y contribuyendo al crecimiento del repertorio bandístico y a la evolución de su lenguaje, proyectándolo más allá de nuestras fronteras.

¿Qué huella crees que puedes dejar en la formación?

Me gustaría ser, ante todo, alguien que ayude a que la música fluya y que contribuya a mostrar una forma de trabajar profesionalizada, pero cercana. Dar importancia a saber escuchar, a ofrecer soluciones y a generar un clima de confianza donde todos se sientan cómodos para dar lo mejor de sí mismos.

Espero que esta temporada se recuerde como una etapa en la que se trabajó música interesante, con un gran ambiente y con agilidad en el montaje de los programas. Un tiempo en el que haya habido espacio para el trabajo serio y riguroso, pero también para disfrutar de un ambiente distendido y ameno, donde el aprendizaje y las buenas vivencias hayan ido de la mano.

¿En qué punto está el movimiento bandístico valenciano y su calado entre los jóvenes?

Considero que el movimiento bandístico valenciano atraviesa un buen momento. Sigue siendo uno de los pilares culturales más importantes de nuestra Comunidad, con una red de sociedades musicales muy activa y comprometida tanto con la calidad artística como con la formación de nuevos músicos.

En cuanto a los jóvenes, el vínculo sigue siendo muy fuerte. Las bandas no son solo un lugar donde aprender música, sino también un espacio donde convivir, hacer amigos y compartir experiencias que van mucho más allá de lo musical. Al final, para muchos jóvenes es un entorno donde crecer, desarrollarse y crear relaciones que les acompañarán durante años.

Es cierto que, como en otros ámbitos, existen retos, como adaptarse a nuevas formas de ocio o la necesidad de seguir evolucionando en lo pedagógico y artístico, pero el movimiento ha demostrado una gran capacidad de adaptación. Cabe, también, analizar cómo se están desarrollando los movimientos bandísticos en otras partes de España y en el ámbito internacional y mirar hacia el futuro orgullosos de nuestras raíces y poniendo en valor el gran legado musical y cultural sobre el que estan cimentadas nuestras bandas. En definitiva, se trata de un movimiento cultural muy vivo, conectado con los jóvenes y muy capaz de afrontar los retos del futuro sin perder su esencia y manteniendo ese equilibrio entre tradición, formación y ganas de seguir avanzando.

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