Hay obras que forman parte del imaginario colectivo. Las cuatro estaciones de Antonio Vivaldi es una de ellas. Pero volver a ellas no siempre significa repetirlas. A veces, significa redescubrirlas.
Eso es lo que ha conseguido la Orquestra de la Marina Alta, que ha llenado el auditorio en una velada dedicada a esta obra universal del repertorio barroco, con una propuesta que ha ido más allá del concierto tradicional para construir una experiencia escénica completa.
Bajo la dirección de Francesc Estevez, la formación ha planteado una lectura en la que la música dialoga con la palabra y la imagen, ampliando los códigos habituales del concierto y acercando la obra al público desde nuevas capas de significado.
Un diálogo entre música y poesía
El violinista Eugeny Morgatov, como solista, ha guiado la interpretación de los cuatro conciertos que recorren el paso de las estaciones, mientras que el poeta Tomàs Llopis ha puesto voz a los textos que acompañan la obra de Vivaldi.
Estos sonetos, que describen paisajes, fenómenos naturales y estados emocionales, han cobrado una nueva dimensión al integrarse en directo con la música, generando un relato compartido entre sonido y palabra.
A este diálogo se han sumado también proyecciones visuales inspiradas en estos textos, completando una propuesta que convierte el concierto en una narración escénica donde cada elemento refuerza al otro.
Más allá del concierto
El resultado ha sido una experiencia pensada para ser vivida de forma global. No solo escuchar la música, sino recorrerla, entenderla y dejarse llevar por ella desde diferentes lenguajes.
La respuesta del público ha confirmado el acierto de la propuesta: auditorio lleno y una larga ovación final que certifica el interés por este tipo de formatos, capaces de renovar la relación entre la música clásica y el espectador.
Una temporada que consolida una línea propia
Este concierto forma parte de la temporada que la Orquestra de la Marina Alta desarrolla en Beniarbeig, un proyecto que continúa consolidando una programación que combina grandes títulos del repertorio con propuestas escénicas que buscan abrir nuevos caminos.
Las próximas citas seguirán esta línea:
- 19 de abril · Richard Wagner — La redención: Muerte y amor
- 24 de mayo · Carmina Burana · Carl Orff
Con esta programación, la orquesta reafirma una idea clara: la música clásica no solo se interpreta, también se reinventa. Y, cuando se hace desde el diálogo entre disciplinas, es capaz de conectar con el público de una forma más directa, más contemporánea y, sobre todo, más viva.